¿Es lo mismo ser sensible que estar herida?
Es una pregunta que me hice muchas veces. Especialmente mientras escribía mi libro y me veía reflejada en cada palabra. Era como si mi historia y mi rasgo se fundieran en un solo lenguaje.
Pero llegó un momento en el que tuve que detenerme y preguntarme: ¿Esto que siento viene de mi sensibilidad… o de mis heridas?
Sensibilidad no es sinónimo de trauma
Ser altamente sensible es un rasgo con el que nacemos. Es parte de nuestra forma de procesar la vida, más profundamente, más emocionalmente, más intuitivamente.
Pero si crecimos en entornos que no supieron sostener esa sensibilidad, si fuimos ignoradas, ridiculizadas, silenciadas o sobreexigidas, es posible que también hayamos desarrollado heridas emocionales.
Y ahí es donde se enreda todo.
Cuando la sensibilidad toca las heridas
A veces, nos cuesta regular lo que sentimos porque nunca aprendimos cómo. No porque seamos débiles. Sino porque nadie nos enseñó a habitar lo que sentimos sin miedo.
Otras veces, reaccionamos con intensidad porque nuestro sistema aprendió a estar en alerta. Porque nuestro cuerpo no sabe si está sintiendo algo real o recordando algo doloroso.
Por eso, ser PAS no es lo mismo que ser una persona rota. Pero muchas personas PAS llegan heridas a la adultez. Y merecen saber que no son culpables por sentir así.
Distinguir para sanar
Reconocer esta diferencia es un acto de amor propio. Porque cuando empezamos a distinguir lo que forma parte de nuestro diseño natural de lo que pertenece a nuestras experiencias no resueltas… ganamos poder.
Poder para cuidarnos. Poder para nombrar. Poder para transformarnos.
¿Cómo comenzar a diferenciarlo?
Hazte preguntas suaves:
- ¿Esto que estoy sintiendo me conecta o me contrae?
- ¿Viene del presente o de una historia pasada?
- ¿Me está abriendo… o está tratando de protegerme?
No es fácil al principio. Pero es liberador.
Tú no eres tu dolor. Tampoco eres solo tu rasgo. Eres mucho más que eso. Eres sensibilidad viva… en proceso de florecer.
Este fue uno de los descubrimientos más potentes que hice mientras escribía mi libro, no todo lo que duele es trauma, y no toda mi sensibilidad viene de mis heridas. Todo lo que Soy Tiene Permiso fue mi forma de ordenar lo vivido, de distinguir, de sanar sin apagar mi luz. Si estás en ese mismo proceso, puede ser una guía íntima para ti.
Con amor y respeto por todas tus capas, Romy